Un paréntesis en medio del paréntesis

Y justificado. Porque cosas así hay que contarlas.

C.C y yo nos hemos conocido. A pesar de Carrín y sus miedos (que yo sabía injustificados) a que me encontrara con un tarado con oscuras intenciones.

Nena, nada más lejos de la realidad. Pasamos un rato estupendo en su ciudad, un rato en el que ninguno de los dos dejó de hablar, un rato que supo a poco porque pasó muy rápido.

Como una Cabra, un placer, hay que repetirlo, porque, como te dije “espero que esto sea el comienzo de una gran amistad”.

A mis demás lectores, muy en especial a los blogueros, un mensajito: no me olvido de NINGUNO de vosotros.

¡Feliz verano!

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