18 de junio de 2009 – Presentación del libro en Algete

Estaba nerviosa, cómo no. Me había pasado todo el día repasando mentalmente cada uno de los detalles de la presentación, respondiendo correos electrónicos, atendiendo llamadas telefónicas…

El tiempo se me echaba encima. Todavía tenía que terminar de peinarme, maquillarme, vestirme, llevar un montón de cosas al edificio Joan Manuel Serrat,… Pero de repente me sentía muy tranquila, controlando.

Cuando llegamos al hall en el que se iba a celebrar el acto nos quedamos impresionadas (Sara y yo), de lo bonito que había quedado. Sobre la mesa de presidencia estaba Manuel López Rey, dándole los últimos coletazos a su intervención.

Sobre las siete y media todo estaba preparado, a falta de que llegaran los invitados. Estaba sola; Sara se había ido a recoger a Jana y Manuel a casa a prepararse. Sentí una punzada de pánico. ¿Y si no venía nadie? Ese miedo me ha acompañado desde el principio, el miedo a verme sola.

Pero era un miedo infundado. Poco a poco la sala se fue llenando. En un primer momento me animé a recibir a toda la gente que estaba llegando, pero me estaba empezando a alterar, así que decidí encerrarme en los despachos de la Concejalía e intentar tranquilizarme, prepararme para mi gran momento.

Unos ejercicios de respiración ventral, unos cuantos paseos, un vistazo a una revista de viajes de Irlanda,… Cuando por fin llegó Manuel le presenté a Carmelo, el editor, y entre los tres ultimamos los detalles de la presentación.

Había llegado la hora de salir a escena: en primer lugar, para sentarse a mi izquierda, Carmelo Segura, editor de Entrelíneas; en segundo lugar, en el centro de la mesa, yo misma, Virginia Pino Cózar, autora de la novela Lejos del Miedo; y por último, para colocarse a mi derecha, Manuel López Rey, Coordinador Técnico de la Concejalía de Cultura, y director del acto en cuestión.

Todo comenzó con un pequeño detalle teatral: Manuel apagando las velas del candelabro y echando hacia adelante la tela roja que decoraba la mesa (con el acompañamiento de Joel cantando el “cumpleaños feliz”), para dar paso a la magistral intervención de Manuel. Manuel dijo cosas preciosas de mí y de mi libro. También hizo una crítica concienzuda de la obra, algo que le agradezco de corazón. No podemos crecer si no sabemos cuáles son nuestros puntos flacos.

La parte emotiva la puso Stephen, que estuvo brillante. Su intervención estuvo muy equilibrada, graciosa y conmovedora a partes iguales. Muchas gracias mi amor, no podías haberlo hecho mejor.

A continuación tomó la palabra Carmelo, tan correcto y amable como siempre. Después de él, hablé yo. Pensé que no iba a poder. Pensé que me fallaría la voz, que tendría que acabar leyendo porque no iba a recordar todo lo que tenía que decir… Pero, y aunque esté mal decirlo, me sorprendí a mí misma. Las palabras salieron de mí con facilidad, gracias al amor que me envolvía en ese momento.

Al terminar me pidieron que cerrara los ojos, y Jana, mi Janita, con los ojos hinchados de tanto llorar, me hizo entrega de un ramo de flores. Nadie mejor que ella para hacerlo. Te quiero bichito.
Aprovechando el momento, Lourdes de Villota, la Concejala de Cultura, me hizo entrega también de un precioso ramo. Fue un momento muy especial. Un gran honor y un placer contar con su presencia.

El acto en sí terminó con una pequeña entrevista orquestada por Carmelo, una entrevista muy simpática y cercana.
Entre aplausos y felicitaciones pasamos a la firma de ejemplares. No sé cuántos libros firmé, cuantos besos y abrazos di, cuántas veces se me llenó la boca de agradecimiento. No podía parar de sonreír. Me faltó tiempo para disfrutar de cada uno de los presentes, para decirles todas las cosas que me pedía el corazón…

La noche acabó en el Portugués, entre amigos; viejos amigos, nuevos amigos. Ha sido uno de los mejores días de mi vida, y todo gracias a esas personas que me acompañaron. Mil millones de gracias.

En breve podréis leer algunas de las intervenciones, y por supuesto los agradecimientos más detallados. Disculpad los pequeños fallos que hubiera, sé que no los tenéis en cuenta. Sabéis cómo soy, que me gusta tenerlo todo bajo control. Ese día no podía, no era mi misión, pero no tengo ningún reproche que hacerle a nadie. Para mí todo fue perfecto.

Publicado en Lejos del Miedo

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